Terquedad Campo de Mayo

Una mirada arrabalera a Buenos Aires

 “...Terquedades será una tribuna de doctrina” (C. Ricot)

 

En su discurso de apertura de sesiones del Congreso argentino, el presidente Mauricio Macri anunció el pasado 1º de marzo que “hemos decidido preservar una parte importante de Campo de Mayo y transformarlo en un Parque Nacional”, sin aclarar de qué será preservada ni qué proporción del predio (más o menos importante…) no lo será.

Las primeras respuestas ante este anuncio fueron las de varios organismos de Derechos Humanos y el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), cuestionando la intervención en un sitio en que comprobadamente se cometieron violaciones atroces a esos derechos durante la dictadura militar de 1976/83 (en algún medio se llegó a denunciar incluso un “Parque de la Reconciliación” como el objetivo oculto de esta iniciativa). Muchos de los juicios por esas causas están aún abiertos y es razonable pensar que en el sitio se ocultan pruebas y testimonios que, además de su utilidad legal, constituyen parte de una historia que no debe ser escondida. Vale entonces esa preocupación; atender estos reclamos y asegurar la preservación y hallazgo de las pruebas es la primera obligación para cualquier proyecto en el área. En lo que sigue, se abordará el anuncio presidencial desde el exclusivo punto de vista de su impacto urbanístico, sin que esto implique negar ni minimizar esa prioridad de la memoria.

El complejo militar de Campo de Mayo es el más grande vacío urbano del Área Metropolitana bonaerense, con aproximadamente 5.000 hectáreas (y no 8.000, como se sostiene en algunas informaciones), de las cuales alrededor de 3.100 corresponden a la jurisdicción municipal de San Miguel y 1.900 a Tigre. En su interior se encuentran diversas instalaciones y equipamientos del Ejército argentino y dos barrios militares. En su borde sudoeste circula el Ferrocarril Urquiza, que tiene 6 estaciones en ese tramo, incluyendo su cabecera terminal General Lemos; esta línea comunica con el barrio de Chacarita en jurisdicción de la ciudad de Buenos Aires. Otro ferrocarril, el Belgrano, bordea el predio por el norte y vincula Pilar con Retiro, teniendo como estaciones en ese tramo a Don Torcuato y Vicealmirante Montes. Las rutas nacionales 202 (actual 23) y 8 limitan a Campo de Mayo al sur y oeste, separándolo de áreas urbanas con distintos grados de consolidación y nivel socioeconómico en los municipios de San Miguel, Malvinas Argentinas y Tigre. Hacia el este, en cambio, el límite es el Río Reconquista, objeto de un Plan de Saneamiento cuya planificación y ejecución está a cargo de su Comité de Cuenca. Del otro lado del río se encuentran un complejo ambiental de CEAMSE (empresa pública encargada de la gestión de residuos sólidos urbanos en el Área Metropolitana de Buenos Aires), diversos equipamientos recreativos y la autopista del Buen Ayre. La superficie del predio es mayormente descampada, utilizándose para ejercicios militares pero también (al menos hasta hace algunos años) para actividades primarias con incierto grado de formalidad, tales como cultivos y extracción de tosca.

Aunque en la privatizadora década de 1990 se estudió su venta, esta fue desestimada por dificultades políticas y jurídicas para su cambio de uso y eventual urbanización. Por lo pronto, sobre su mismo status dominial se discutió si el predio fue donado con cargo a usos militares, por lo que en caso de ser desafectado de estos debe retornar a los herederos de sus donantes originales o ser expropiado, o si por el contrario fue adquirido formalmente por el Estado nacional a principios del siglo XX (Miño et al en su Diagnóstico preliminar ambiental del Partido de San Miguel mencionan en tal sentido la Ley 4.005/1901). Ignoro si el tema ya está resuelto; una nota publicada en el diario la Nación sostiene que, según fuentes de la Administración de Parques Nacionales; “no será necesaria una expropiación sino avanzar con una ley de cesión de jurisdicción por parte de la provincia de Buenos Aires en favor de la Nación o cambiar la asignación en su uso por parte de la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE) en el caso de convertirlo en reserva natural”. Esta referencia es confusa, ya que parece indicar que el dominio del predio es provincial y nacional al mismo tiempo.

La breve referencia presidencial al proyecto para el área deja abierta, como vimos, la superficie del predio que no será “preservada” como Parque Nacional y el uso que tendrá. Al respecto, hay dos posibilidades (no excluyentes entre sí):

  • Mantener los actuales usos (lo que parece inevitable para los usos residenciales).
  • Desafectar esos usos en todo o en parte y plantear algún tipo de desarrollo urbano, que a su vez, entre otras variantes, puede oscilar entre su planificación y gestión por el sector público o su operación por desarrolladores privados.

La nota de La Nación referida indica al respecto que “la repartición castrense no se mudará sino que va a mantener sus instalaciones más reducidas, sin alterar la dinámica de los ejercicios militares que hoy se realizan cada vez más de forma virtual y con medios electrónicos", sin hacer referencia a la posibilidad de un desarrollo urbano.

Otras preguntas sobre la propuesta presidencial surgen de la lectura completa del párrafo en el que Macri hace su anuncio:

“Hoy, quiero contarles que hemos decidido preservar una parte importante de Campo de Mayo y transformarlo en un Parque Nacional. Será uno de los Parques Nacionales urbanos más grandes del mundo, y parte del sistema de áreas protegidas del área metropolitana [N. de la R.: esto implica la creación de tal sistema, hoy inexistente como tal]. Todos sabemos que más de 10 millones de argentinos viven ahí, y van a poder conocer y disfrutar de estos parques. Los parques nacionales no son una idea abstracta de conservación. Son una herramienta de desarrollo local. Y, el acceso a ellos debe ser visto como un derecho para todos. Si ustedes convierten en ley estos proyectos [N. de la R.: lo cual implica el envío de un proyecto de Ley para su tratamiento] habremos logrado juntos que 2018 sea el año de mayor creación de parques nacionales de nuestra historia”. Siempre según La Nación, serán cinco parques abarcando unas 343.000 hectáreas, a las que se agregarían unos 100.000 km2 de ecosistemas marinos argentinos protegidos.

En dos trabajos realizados en distintos momentos en sede del Colegio de Arquitectos de la Provincia de Buenos Aires se han propuesto algunas ideas de intervención sobre el predio:

- Marcelo Corti, Silvia Fernández y Osvaldo Lavalle (1994-95) proponían mantener un 70% de la superficie del predio como espacio verde público (Parque Metropolitano) y un programa de urbanización que incluye un Polo Tecnológico, un gran equipamiento recreativo-deportivo (pensado en función de una candidatura de Buenos Aires como sede Olímpica) y un aeropuerto (como alternativa al proyecto de Aeroisla entonces en discusión).

- Graciela D´Stefano, Roberto Bustamante, Ezequiel Flavio Martínez, Gisela Irina Hidde y Julia Derluk obtienen en 2011 el Premio CAPBA dedicado a “Reconversión de espacios vacantes”, en la Categoría “Estímulo”. Su propuesta se compone de cuatro sistemas:

a.  Sistema integrador de la trama urbana, conectividad vial y transporte.

b. Sistema de bordes Integradores + sistema de equipamiento urbano central interior.

c.  Sistema de integración de paisajes, bosque, pradera, ribera. Incremento de servicios ecológicos.

d.  Sistema de remediación y reconversión de rellenos sanitarios

También se han realizado sobre el área ejercicios proyectuales de diversas carreras y universidades.

Un proyecto-programa para el área debe considerar, como el anuncio presidencial lo hace, la necesidad de conservar y reconstituir la mayor parte del predio como reserva verde/ecológica con servicios ambientales a toda la región. Este carácter no es incompatible con la localización de algunos componentes de urbanización, tales como emprendimientos residenciales concentrados de alta densidad en el entorno inmediato de las estaciones ferroviarias, polo tecnológico, universidades, etc. La formulación de este proyecto programa involucra la acción de una gran cantidad de actores y agentes institucionales y sociales relacionados: el Estado nacional, la provincia de Buenos Aires, las municipalidades de San Miguel, Tigre y Malvinas Argentinas, organizaciones ambientales, sociales y vecinales (y como se ha visto, especialmente los organismos de Derechos Humanos, víctimas y familiares), universidades y entidades profesionales, etc.

MLT

Sobre el tema, ver también en café de las ciudades:

Número 110 I Proyectos de las ciudades (II)
Campo de Mayo I La oportunidad para el desarrollo integrado de escala local, metropolitana y regional en Buenos Aires I Por Graciela D´Stefano, Roberto Bustamante, Ezequiel Flavio Martinez, Gisela Irina Hidde y Julia Derluk

Ver el Diagnóstico preliminar ambiental del Partido de San Miguel. Mariela L. Miño (Coordinadora) Griselda Alsina, José Antonio Borillo, Anita Zalts. 2001, UNGS. Los Polvorines.

Ver la nota Los detalles del nuevo parque nacional en Campo de Mayo que anunció Mauricio Macri, de Loreley Gaffoglio, en la edición digital de La Nación del 1ª de marzo.

Ver las Terquedades anteriores

 

Los mundos sociales de las torres de Buenos Aires: “las cosas no son tan así”…

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