Café de las Ciudades # (2) 155

Año 16, 2º época, número (2) 155 – Noviembre de 2017 ISSN 2346-9080 REVISTA DIGITAL

No necesariamente la alta densidad asegura calidad urbana. Este edificio en la comuna Estación Central, Santiago de Chile, aprovecha de manera especulativa un predio en un barrio obrero de casas unifamiliares y ofrece departamentos de 20 metros cuadrados para sectores populares, sin equipamientos, sin espacio público… sin ciudad. La renta urbana extraordinaria en las ciudades latinoamericanas puede producirse tanto en sectores centrales como en la periferia; Pedro Abramo ha caracterizado con humor este proceso que trasciende los modelos de ciudad compacta o ciudad difusa: ¡es la ciudad com-fusa!

Por una feliz coincidencia, el comienzo de nuestra segunda época y la presentación del nuevo diseño de la revista se producen al cumplirse 15 años de la publicación de nuestro número 1 en noviembre de 2002.

El comienzo de esta nueva etapa reúne a parroquianos/as excepcionales: Saskia Sassen entrevistada en Córdoba por Ana Falú y quien esto escribe, Jordi Borja y su visión de la dramática actualidad catalana y española, Beatriz Cuenya y su lectura de los nuevos enfoques y herramientas para la regulación del suelo en Argentina desde la perspectiva de la reforma urbana, y Luis Alfonso Herrera Robles con una precisa caracterización sociourbana de Ciudad Juárez. Estudio RM2 presenta su propuesta ganadora para las Pasarelas Verdes San Borja en Santiago, Carola Posic presenta un texto de Celina Caporossi sobre los procesos de renovación en el barrio cordobés de San Vicente (fragmento de nuestro más reciente libro, Las centralidades barriales en la planificación urbana) y la sección de análisis crítico de la legislación urbanística argentina reaparece con mi reflexión sobre el proyecto de Código Urbanístico de Buenos Aires.

Como hace 15 años, café de las ciudades sigue siendo un lugar en la red para el encuentro de conocimientos, reflexiones y miradas sobre la ciudad. “No es propiedad de ningún grupo, disciplina o profesión: cualquiera que tenga algo que decir puede sentarse a sus mesas, y hablar con los parroquianos. Amor por la ciudad (la propia, alguna en particular, o todas, según el gusto de cada uno), y tolerancia con las opiniones ajenas, son la única condición para entrar. Hay quien desconfía de las charlas de café: trataremos de demostrarle su error”.

MC (el que atiende)

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