¿Alguien puede pensar seriamente que es posible realizar 26 planes de ordenamiento urbano en 4 meses?

Hace unos días llegó a mi teléfono un mensaje que decía: “Licitación para elaborar, en un sólo contrato de consultoría, 26 PLANES DE ORDENAMIENTO URBANO para municipios de menos de 50.000 habitantes de la provincia de Buenos Aires. Plazo de ejecución: ¡4 (cuatro) meses!”.

Mi primera reacción fue de incredulidad. A nadie se le puede ocurrir que en cuatro meses se puede realizar un Plan Urbano, hecho con seriedad y respetando los momentos necesarios que implica el proceso de construcción del plan. Menos aún, pueden realizarse en ese exiguo plazo 26 planes, incluyendo el desarrollo del proyecto de Ordenanza de usos de suelo y los demás instrumentos que requiere un Plan.

Sin embargo, al acceder al contenido del link que venía junto al mensaje, la incredulidad se transformó en preocupación, ya que se trata de un proceso liderado por la Secretaría de Planificación Territorial y Coordinación de Obra Pública Federal, dependiente del Ministerio del Interior, Obras Públicas y Vivienda de la Nación.

¿Alguien puede pensar seriamente que es posible realizar 26 planes de ordenamiento urbano en 4 meses? ¿Y que además ello puede ser realizado por una sola empresa? La respuesta es no. Nadie que sepa cabalmente de qué se trata realizar un plan, puede pensar que ese plazo es suficiente.

La elaboración de un Plan Urbano consiste en la definición de un conjunto organizado y coherente de políticas, programas y proyectos para el territorio regional y/o municipal. Ello debe ir acompañado de los instrumentos de gestión y financiamiento, así como de la normativa urbanística y tributaria, entre otras. También debe incluir el involucramiento de los funcionarios y técnicos locales, para garantizar la posterior gestión y materialización de las propuestas. Para llegar a ello, se parte del análisis de la situación local y su problematización, teniendo en cuenta de manera central la mirada de los diferentes actores locales. Una vez analizada la situación local, se construyen las propuestas para cambiar la situación identificada como problemática. Se trata de un proceso que lleva no menos de 8 meses y que usualmente puede llevar 1 año de plazo, para hacerlo con tiempos razonables que permitan a la población local informarse, involucrarse y participar de las diferentes instancias del Plan.

Por ello, en los procesos de elaboración masiva de planes en los tiempos mencionados, cabe realizarse algunas preguntas ¿Cómo se garantizará la participación comunitaria? ¿Será sólo testimonial? ¿Cómo se capacitará a los funcionarios locales para que sean parte y se formen durante el proceso de construcción del Plan, que es lo que garantiza la aplicación posterior del mismo? ¿Cómo se abordarán las particularidades locales al realizar 26 planes al mismo tiempo? ¿Puede construirse en cuatro meses una visión compartida acerca del futuro de cada ciudad? Resulta muy preocupante que se banalice la planificación territorial como se lo está haciendo.

Juan Ignacio Duarte

Lic. en Urbanismo (Universidad Nacional de General Sarmiento)

 

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